Andrés se estaba bañando cuidadosamente, como hacía todos los días, pues era un niño muy pulcro. De pronto, se acercó a él una motita negra, que fue a depositarse sobre su blanca toalla.
El niño se acercó un poco para ver qué era lo que se había posado sobre la felpa. Pudo distinguir claramente, a una pulga con casco y antenas.
- ¡Hola! – le dijo la pulga- soy Pamela, la pulga marciana. Vine a este planeta para explorarlo.
Andrés estaba muy sorprendido por lo que veía. No sabía que existían pulgas exploradoras de planetas.
- ¡Hola! Soy Andrés. Me gustaría poder ayudarte en tu expedición.
- ¡Eso, sería genial! Algo falló y no encuentro la planta en la que debía aterrizar.
- ¿Qué tipo de planta es?
- Es una palmera. – le respondió la pulga.
Andrés recordó que en el jardín había una palmera y se ofreció a conducir a la pulga. La exploradora se mostró agradecida. Le impresionaba conocer a un terrícola que no fuera un tonto.
Cuando se aprontaban para salir del baño e ir hasta el jardín, se apagó la luz y quedaron a oscuras.
La pulga gritaba a todo pulmón:
- ¡Esto es obra de la plaga estelar que nos quiere acabar!
Andrés comenzó a reírse sin parar. La risa le impedía explicar a la pulga que el corte de luz se debía a problemas técnicos de la compañía eléctrica. Buscó a tientas el armario donde guardaba las velas y encendió una, para alumbrar el camino.
Llegaron al jardín y Andrés le señaló la palmera. La pulga debía alcanzar la cima.
La pulga no se hizo problema por las dificultades del ascenso, sacó unos polvos mágicos, espolvoreó su cuerpo con ellos y se elevó en medio de una nube de plata.
Andrés estaba emocionado por lo que veía. De pronto, una nave de plástico aterrizó en la cima de la palmera y salió una pulga con escafandra a recibir a la primera.
La pulga agradeció la ayuda al niño y prometió regresar al finalizar su exploración.
El niño observó a la nave que se alejaba y regresó a su habitación. Estaba seguro de que nadie creería su historia, pero se sentía orgulloso de haber ayudado a una pulga marciana a regresar a su planeta.