cuentos infantiles

La Ratita Presumida

Escrito por : isabel
28 octubre 2009

 

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En una casita en el campo, vivía una ratita muy presumida. Estaba un día barriendo su jardín, cuando encontró una moneda de oro en el suelo. Se puso muy contenta, pues tenía dinero para gastar en algo bonito.

Después de mucho pensarlo, decidió que se compraría un lazo rojo para ponerlo en su rabito. Al día siguiente, salió rumbo al mercado con su moneda en el bolsillo. Cuando llegó, pidió al tendero que le vendiera un trozo de su mejor cinta roja. La compró y volvió a su casa.

Al llegar a su casita, se paró frente al espejo y se colocó el lacito en el rabo. Estaba tan bonita, que no podía dejar de mirarse. Salió al portal para lucir su nuevo lazo y entonces se acercó un gallo y le dijo:

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Hace mucho tiempo, en un reino lejano, nació una princesita, que tuvo por madrinas a todas las hadas del reino, para que cada una, le concediera un don, y así, la pequeña tuviera todos los dones imaginables.

Hubo un gran festín en palacio, después del bautismo. Todos estaban invitados. Cuando todos estaban comiendo, apareció en el salón, un hada vieja, a la que todos creían muerta y por eso, no había sido invitada.

El rey hizo disponer un sitio en la mesa para ella. Pero no tenían ya vajilla de oro, como la que tenían las otras madrinas, y por eso tuvieron que ponerle vajilla de porcelana, como a los otros comensales. Esto molestó muchísimo a la anciana, la que se creyó despreciada.

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El país de los caramelos

Escrito por : isabel

 

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Carlos y Alejandra pasaban el fin de semana en casa de su abuelo. Como se aburrían bastante, pidieron autorización para subir a la buhardilla a revolver entre las cosas viejas. El abuelo les dio permiso, pero les hizo una advertencia:

– Cuidado con la buhardilla, allí encontrarán cosas sorprendentes. Si han sido buenos niños, no tienen por qué temer.

El abuelo rió y los niños también, pensando que el abuelo estaba bromeando.

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El ratón del campo

Escrito por : isabel
27 octubre 2009

 

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Koky, era un ratoncito de campo. Vivía feliz correteando por la pradera y respirando el aire puro. Se alimentaba de semillas y granos, pero lo que más le gustaba, era el queso, que obtenía de casa de Ana, una señora muy bondadosa que tenía una granja y fabricaba queso.

Ana, tenía un gato que protegía la granja de los ratones, pero el gato era muy perezoso y no cumplía con su labor. Pasaba el día durmiendo, y aunque viese al ratoncito rondando la casa, no se molestaba en ir a perseguirlo. De modo que Koky podía comer tranquilamente, sin preocuparse por el gato.

Luego de comer, se dirigía al campo, donde se acostaba a dormir la siesta muy feliz.

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Voy a contar una historia que me contó alguien que la escuchó de su padre, y éste del suyo y así sucesivamente, hasta hace más de trescientos años. Tal vez sea cierta, tal vez sea leyenda, pero podría haber sucedido.

Había nacido el pequeño Tom en una casucha de un barrio miserable de Londres, siendo el menor de tres hermanos, dos niñas y él. Compartían la casucha con su abuela, y tanto la abuela como el padre, gustaban de golpear a los pequeños y a la madre.

Tom era muy listo y tuvo la ayuda del cura párroco, quien le enseñó a leer y escribir, además de otras cosas, más propias de un joven de la nobleza, que de un mendigo de los suburbios.

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El caballero rojo

Escrito por : isabel

 

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En un lejano país, hace mucho tiempo, vivía una hermosa princesa llamada Adeline. Su belleza era legendaria y los pretendientes llegaban desde todas partes de la tierra para pedir su mano en matrimonio. Pero ella siempre los rechazaba.

Como la princesa no podía elegir pretendiente, el Rey organizó un torneo para determinar cuál sería el caballero que se convertiría en su esposo.

Esto entristeció a la princesa, pues ella amaba en secreto a un apuesto mozo de palacio, que también la amaba, pero que no podía aspirar a casarse con ella por ser un simple sirviente.

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Damien el dragón

Escrito por : isabel

 

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Hace muchísimo, pero muchísimo tiempo, el oficio de cazador de dragones, era un oficio de mucho prestigio. Se suponía que eran criaturas malvadas y que había que matarlos para proteger a los campesinos, pues se comían el ganado e incendiaban las casas con su aliento de fuego.

Por eso, los caballeros llegaban hasta tierras de dragones para cazarlos y conseguir fama y prestigio, ya que se corría un gran riesgo al capturarlos.

Había muchos caballeros y todos eran valientes, menos el caballero Angelote. Al pobre, lo había enviado su madre, pues quería sentirse orgullosa de su hijo.

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Barba Azul versión libre

Escrito por : isabel

 

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Érase una vez, un hombre sumamente rico, tenía todo cuanto se puede desear, pero también tenía un defecto, su barba era azul, y esto lo hacía tan feo que ninguna mujer se le acercaba.

Una vecina suya tenía dos hermosas hijas, y el caballero pidió a una en matrimonio, pero permitió que eligiera la que deseara. Como es natural, ninguna de las muchachas quería, no sólo por su barba, sino porque, el hombre se había casado varias veces y no se sabía qué había sido de ellas.

Para que entraran en confianza, Barba Azul las invitó junto a su madre y algunos amigos, a visitar una de sus casas de campo. Estuvieron ocho días y todo fue paseos y fiestas. Todo resultó de maravilla, tanto, que la hermana menor comenzó a verlo menos feo y pensó que era un hombre honesto.

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Margarita o el poder de la farmacopea versión libre

Escrito por : isabel
26 octubre 2009

 

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En cierta ocasión, mi hijo me recriminó porque, según él, todo me sale bien. Esto me ha mantenido preocupado y lo he conversado con mi nuera, que en vano ha tratado de refutar mis temores.

Es cierto que mi hijo vivía en casa con su mujer y sus cuatro niños, el mayor de once y la menor, Margarita, de dos.

Mi vida ha transcurrido entre libros de química y el laboratorio. He llegado a jefe de laboratorio y algunas de mis fórmulas se encuentran en pomadas y tinturas que pueden verse en las farmacias de todo el país y que según dicen, curan a muchos enfermos. No confío mucho en eso. Pero cuando ideé mi fórmula para el tónico Hierro Plus, tuve la certeza del triunfo. Y no pude contener mi jactanciosidad al respecto.

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Juan Sinmiedo

Escrito por : isabel

 

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Había una vez un padre con dos hijos, el mayor era muy listo y despabilado, pero en cambio, el menor, era un verdadero zoquete. El mayor se hacía cargo de todas las faenas que le encargaban, pero tenía un defecto, era miedoso. Pero el menor, Juan, no conocía lo que el miedo significaba.

Un día, el padre quiso que Juan aprendiese algo, para que tuviera con qué ganarse la vida, y éste respondió que quería aprender a tener miedo. Esto provocó la risa del mayor y la vergüenza del padre.

A los pocos días llegó un sacristán a la casa y el padre le contó lo que ocurría con su hijo menor. El sacristán le contestó que se lo llevaría y le haría conocer el miedo. El padre aceptó, creyendo que esto lo despabilaría.

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