Los tres cerditos

Los tres cerditos

Escrito por : isabel
21 octubre 2009

 

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En lo más profundo del bosque vivían felices tres cerditos que eran hermanos. Pasaban el día jugando despreocupadamente, hasta que un día llegó al bosque un lobo terrible que quería comérselos. Los cerditos no podían seguir corriendo todo el tiempo para que el lobo no los atrapara y decidieron hacerse casitas para refugiarse.

Se pusieron a trabajar para hacer sus casitas y tener donde resguardarse si llegaba el lobo. El hermano mayor hizo su casa de ladrillos, pues quería un lugar seguro que lo protegiera de todo peligro. Sus hermanos pensaban que no era necesario molestarse tanto, por eso, el mediano hizo su casa de madera, pues le parecía lo suficientemente sólida para guarecerse del lobo. El menor, que era muy haragán, hizo su casa de paja, pues quería irse pronto a jugar y no perder más tiempo en construir refugios.

Cuando terminó el menor se fue a jugar al bosque, el mediano lo siguió y mucho más tarde, se les unió el mayor.

Estaban jugando felices y contentos, cuando apareció el lobo y debieron huir para salvarse. Cada uno fue a su casita y se encerró dentro.

El lobo que no era tonto, siguió al más joven primero, y cuando estuvo frente a su puerta, el cerdito menor se burlaba de él:

- No puedes comerme, lobo. Mi casita me protege.

- Soplaré y soplaré, y tu casa derribaré.- contestó el lobo y comenzó a soplar.

No le tomo mucho esfuerzo derribar la casita de paja, y el cerdito tuvo que salir corriendo rumbo a la casa del hermano del medio, que era la más cercana. Golpeó la puerta de la casita de madera y el hermano lo dejó entrar. Desde el interior se reían del lobo, pues pensaron que no podría derribar una casita de madera.

- Esta casa es más sólida que la de paja. No podrás hacer nada para comernos, lobo tonto.

- Soplaré y soplaré, y tu casa derribaré.- contestó el lobo.

Juntó todo el aire que pudo y comenzó a soplar, y en poco tiempo logró derribar la casa de madera. Los dos cerditos debieron refugiarse en casa del hermano mayor, que fue previsor e hizo su casa con ladrillos.

- Vete de aquí, lobo malvado, no podrás entrar a mi casita.- decía el hermano mayor.

- Ya lo veremos.- contestó el lobo y comenzó a soplar.

Estuvo soplando tan fuerte como pudo, pero no hubo forma de que lograra derribar la casa de ladrillos, pues era muy sólida y no se derrumban con los vientos.

Pero, el lobo no se dio por vencido, trepó hasta el tejado de la casita y entró por la chimenea, sin percatarse de que el cerdito había puesto un enorme caldero con aceite hirviendo bajo la chimenea. El lobo fue a para en medio del aceite y se quemó todito, salió despedido por la chimenea gritando y ya nunca volvieron a verlo por el bosque. Nadie sabe si aún está vivo.



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