La hilandera

La hilandera

Escrito por : isabel
5 octubre 2009

 

En un pueblito lejano, viv铆a un molinero muy pobre cuya 煤nica posesi贸n valiosa era su hermosa hija. El pobre hombre no ten铆a dinero y hac铆a mucho tiempo que no pagaba sus impuestos.

Un buen d铆a, el rey lo mand贸 llamar para exigirle que pagara su deuda. El molinero no sab铆a qu茅 contestar y tuvo una ocurrencia.

La hilandera

- Majestad, no tengo dinero, pero tengo una hija que puede hacer hilos de oro con paja.

El rey exigi贸 que la llevaran ante su presencia. Cuando la hija del molinero lleg贸 a palacio, el rey la introdujo en una habitaci贸n repleta de paja y le orden贸 que convirtiera aquella paja en hilos de oro, de lo contrario, tomar铆a represalias contra ella y su padre.

Como es de suponerse, la pobre joven no ten铆a idea de c贸mo lograr lo que le ped铆an. Entonces rompi贸 a llorar.

De pronto, se abri贸 la puerta y entr贸 un extra帽o hombrecito que le pregunt贸 por qu茅 lloraba. La joven le cont贸 su desgracia y el hombrecito le ofreci贸 su ayuda, a cambio de algo. La ni帽a ofreci贸 su collar.

El hombrecito extra帽o acept贸 el collar y convirti贸 la paja en hilos de oro.

Al d铆a siguiente, el rey complacido, comprob贸 que hab铆a logrado su deseo. La codicia se encendi贸 en su mente, y le exigi贸 que hiciera nuevamente lo mismo, pero con una habitaci贸n m谩s grande.

La joven lloraba abrumada por el enorme volumen de la paja que el rey esperaba que convirtiera en hilos de oro. Pero por m谩s que pensaba, no pod铆a adivinar, c贸mo hab铆a hecho el hombrecillo.

Cunado las l谩grimas brotaban de sus ojos, apareci贸 nuevamente el misterioso hombrecillo, y ofreci贸 un trato similar al del d铆a anterior. La ni帽a ofreci贸 entonces, su anillo de oro.

A la ma帽ana, el rey qued贸 extasiado con el resultado y encerr贸 a la hija del molinero en la torre real para que convirtiera todo su contenido en hilos de oro. Sentenciando:

- Si ma帽ana por la ma帽ana, has logrado convertir toda esa paja en hilos de oro, me casar茅 contigo.

Nuevamente la joven llor贸 amargamente, y de nuevo el hombrecito misterioso apareci贸 para ofrecerle hacer el trabajo. El problema estaba en que la joven ya no ten铆a nada que intercambiar. Entonces el hombrecito ofreci贸 un trato.

- Cuando te cases, tendr谩s que darme tu primer hijo en pago.

La muchacha no ten铆a una mejor opci贸n para proponer, por lo que acept贸 el trato.

Al d铆a siguiente, cuando lleg贸 el rey y comprob贸 que toda la paja se hab铆a convertido en hilos de oro, se cas贸 con la hija del molinero. Un a帽o m谩s tarde naci贸 una hija.

Para ese entonces, la reina ya no recordaba al hombrecillo y su promesa, estaba feliz con su hija. Pero un buen d铆a, el hombrecito apareci贸 a reclamar su pago.

La reina intent贸 convencerlo de que aceptase enormes tesoros en lugar de llevarse a su hija, pero el hombrecito se negaba. Entonces, acongojada, comenz贸 a llorar.

Conmovido por las l谩grimas de la reina, el hombrecito le dijo:

- Te doy tres d铆as para que adivines mi nombre. Si no puedes hacerlo, me quedar茅 con la ni帽a.

La reina pas贸 la noche entera construyendo una enorme lista con todos los nombres que hab铆a o铆do en su vida. Al d铆a siguiente, ley贸 la lista al hombrecito, quien neg贸 cada nombre que la reina pronunci贸.

Sin darse por vencida, la reina envi贸 emisarios por toda la ciudad para que buscaran los nombres m谩s extravagantes. Cuando regresaron, tra铆an nombres como Areopajita, Buenasnoches. Pero ninguno era el correcto.

Al tercer d铆a, ya desesperada, la reina envi贸 a sus emisarios a los rincones m谩s alejados del reino para buscar el nombre misterioso.

Muy tarde, regres贸 el 煤ltimo emisario, con una extra帽a historia para contar.

- Majestad, me he topado con un raro hombrecillo en el bosque. Bailaba y cantaba junto a una hoguera. Y dec铆a: 鈥淟a reina perder谩, pues mi nombre nunca sabr谩. Soy el gran Rumpelstiltskin鈥.

Sin perder tiempo, la reina interrog贸 al hombrecito:

- 驴Acaso te llamas Alfalfa?
- No, ese no es mi nombre.
- 驴Tal vez sea Zebul贸n?
- Tampoco.
- 驴Entonces, ser谩 que te llamas Rumpelstiltkin?- pregunt贸 la reina.

Dichas estas palabras, el hombrecito se puso azul de rabia, golpe贸 muy fuerte el piso con su pie, tanto, que abri贸 una gran grieta, por la cual desapareci贸.

Nunca se volvi贸 a escuchar del hombrecito, y la reina vivi贸 feliz para siempre con su esposo y su hija.


Categorías : Princesas y reyes

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Comentarios(4):

  1. Ara

    31 de octubre de 2009

    Es unplacer comentarle que los cuentos clasicos me recuerdan mi ni帽ez en el a帽o70 en la escuela esa era la costumbre de leer libros de cuentos en ratos libre que era una vez a la semana era mi mejor momento,leia todo lo que el tiempo me permitia,asta hoy dis me gustan los cuentos lastima que ya no usan ese sistema en las escuelas para leer mejor escribir mejor. Saludos. ATT ARA

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  2. pato

    21 de noviembre de 2009

    Me encanto este cuento nunca lo habia leido….se lo voy a leer a mi hijo que le encanta que le lean cuentos antes de ir a dormir.

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  3. geraldine

    11 de julio de 2010

    holas coo estas a amix mira este cuento es guenaso pero le falta un poco de ric,mo pero a mi me gusta a ti a les digo que la lean les recomiendo

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  4. Malena-Bella

    20 de diciembre de 2010

    Hola me encanto este cuento una amiga mia me lo avia leido por telefono y me encanto lo imprimi es precioso asta lo vote. Gracias Besos

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