
Había una vez, una pareja de granjeros pobres. Cierto día, descubrieron entre sus gallinas, una que era distinta a todas las demás. Esta gallina ponía cada día un huevo de oro puro.
El granjero y su esposa se pusieron muy contentos al ver que su suerte había cambiado, y fueron vendiendo los huevos de oro. Así, su posición fue mejorando.
Pero como estaban intrigados por la naturaleza de la gallina, comenzaron a buscar el origen de tal anomalía, supusieron pues, que dentro de ella debía haber un gran terrón de oro.
Esta idea los hizo reflexionar y decidieron que no necesitaban esperar a que cada día les entregara un solo huevo, deseaban obtener todo el oro de una vez, entonces mataron a la gallina.
Cuando la mataron y abrieron su cuerpo, encontraron, para su sorpresa, que la gallina era igual que cualquier otra, no tenía nada diferente.
El matrimonio movido por la codicia y deseando hacerse rico de una sola vez, se privó del ingreso seguro que los habría mantenido durante toda la vida.
Moraleja:
No hay razón para que destruyas lo que buenamente haz adquirido y te provee de bienestar.
Categorías : Fábulas
Etiquetas : Fábulas de Esopo, La gallina de los huevos de oro

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Comentarios(1):
LILY
9 de agosto de 2010
ME GUSTO!!!!
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