Cuento: La casa embrujada

La casa embrujada

Escrito por : isabel
7 octubre 2011

 

Allá en el siglo XIX, Inglaterra era una nación próspera. Uno de los detalles que la distinguía, era su sobria y refinada arquitectura. Nada más llegar a una ciudad, el visitante podía extasiarse con las construcciones, y el orden y limpieza que imperaban en ellas.

La profesión de arquitecto gozaba de buena reputación por aquel entonces, y cualquiera que cursara dicha carrera, tenía el futuro asegurado. Pero esto no le sucedió a Herbert, quien sólo pudo construir con gran sacrificio, su casa propia. Tarea que logró, con los ahorros obtenidos de su empleo oficial, maestro de piano de las niñas de clase alta.

Durante diez años ahorró todo lo que pudo, para ir construyendo poco a poco su hogar. Nunca logró ejercer como arquitecto, pues provenía de una familia modesta y no contaba con los contactos sociales necesarios para conseguir un encargo.

Herbert era un buen pianista, pero su verdadera pasión, era la construcción de edificios, por tanto puso todo su empeño y amor en aquella tarea. Al cabo de diez años, culminó su única obra maestra. Una casa de dos pisos, sin mayores particularidades en su exterior, ya que Herbert no contaba con dinero para pagar grandes impuestos, por lo que tuvo que contentarse con dejar la belleza hacia el interior, a fin de aminorar los costos que el estado le impondría a su casa.

El interior de la casa era una verdadera joya de la arquitectura y la decoración. Cada detalle había salido de lo más profundo de su sensibilidad y la casa poseía un halo como mágico.

Como era natural, en su hogar incluyó un cuarto de música, el que aprovecharía para impartir sus clases y así ganar más dinero. Pero quiso la vida jugarle una mala pasada. El mismo día que Herbert ocupó finalmente su casa, y mientras tocaba por primera vez el piano en su vivienda, sufrió un ataque misterioso y cayó muerto sobre las teclas del piano.

Nadie pudo explicar la misteriosa muerte del arquitecto, pero se dice que la casa pareció morir con él. Después del entierro llegaron los abogados para tomar posesión de la casa, pues no había ningún heredero conocido.

Los juristas inventariaron todo y realizaron los papeleos, luego de lo cual, subastaron la casa, como es de estilo. Una familia de clase media compró el hogar de Herbert, pero un mes después, la casa fue puesta nuevamente en venta. Esta vez, fue un rico solterón avaro, quién la compró, corriendo la misma suerte. Después fue un comerciante de lanas que deseaba utilizarla como tienda.

Así fueron pasando los años hasta que la casa adquirió fama de embrujada y ya no pudieron venderla. Con el tiempo, pasó a manos del estado, que tampoco pudo disponer de ella.

En la actualidad, la casa de Herbert sigue allí, tal como la dejó su dueño, los años no parecen afectarla, pero tampoco acepta moradores. Nadie pudo nunca explicar lo que allí ocurrió, pero por las dudas, el gobierno inglés decretó que la casa sea dejada a su suerte, hasta que el tiempo de cuenta de ella. Tal como vienen las cosas, es posible que la vida en el planeta se extinga, y la casa del frustrado arquitecto siga esperando por su legítimo dueño.

Autora: Andrea Sorchantes


Categorías : Mágicos, Miedo y terror, Para dormir

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Comentarios(1):

  1. lucia mendoza hernandez

    1 de octubre de 2012

    que chida lectura¡¡¡

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