La calle Almanzor

La calle Almanzor

Escrito por : isabel
19 julio 2013

 

La calle Almanzor

Anita soñaba con vivir en la calle Almanzor, la avenida más elegante del pueblo. Situada en la parte alta, sobre una colina que miraba hacia el mar y bordeada por alamedas frondosas, esta calle era el hogar de las personas acomodadas de Valle Cariuzka.

La casa de Anita quedaba al otro lado del pueblo, en la zona donde vivían los trabajadores. No es que la pequeña pasase hambre, no. Pero si bien tenía siempre un plato de comida, no todas sus necesidades estaban cubiertas.

Anita había quedado huérfana desde muy pequeña y fue su abuela quién debió cuidarla. La abuela trabajaba muy duro para su nieta, pero ya estaba vieja y enferma. La buena señora pasaba casi todo el día cocinando deliciosas comidas que Anita salía a vender en la calle Almanzor, dónde eran muy apreciadas.

A pesar de que la niña ayudaba en todo lo que podía, la abuela se iba poniendo más débil, tanto, que ya le costaba levantarse por las mañanas.

La pequeña se encontraba desesperada por la situación y decidió hacer todo lo que estuviera a su alcance para que su abuela mejorara. Sin ninguna pereza, Anita se arregló una mañana y fue a hablar con el Dr. Honnen, un renombrado médico que estaba fascinado con la comida que preparaba su abuela. Al llegar a la puerta de la calle Almanzor, Anita tomó coraje y pidió hablar con el doctor.

El Dr. Honnen escuchaba atentamente a la niña, con la mano apoyada en el mentón. Al cabo de un rato, le dijo:

- Creo que tengo la solución a tu dilema, Anita.- dijo el doctor y la miró con alegría.
- ¿En serio?- preguntó Anita esperanzada.
- Tu abuela necesita descansar y tener una vida tranquila…
- Pero somos muy pobres.- interrumpió Anita.
- Déjame terminar pequeña.-replicó afectuosamente el doctor y continuó.
- Yo vivo solo en esta casa enorme. Y no me hago más joven. La señora Asdrub, quién ayuda con la casa, no puede quedarse todo el día.
- Entiendo.- dijo Anita, que todavía no comprendía nada de lo que el doctor le decía.
- La verdad, es que me haría bien la compañía. Tú y tu abuela pueden venir a vivir aquí. Tu abuela sólo deberá cocinar para nosotros y yo podré cuidarla adecuadamente. ¿Qué te parece?

Anita no pudo contestar. Saltó de su asiento y abrazó al doctor. Sin decir palabra, salió corriendo para su casa a contarle a su abuela.

La abuela estaba renuente al principio, pues creía que su nieta se había tomado un atrevimiento imperdonable. Pero tuvo que ceder, cuando el propio Dr. Honnen apareció en su puerta a formalizar la invitación.

A la semana siguiente, Anita y su abuela se mudaron para la casa de la calle Almanzor. Las cosas estaban mejorando para ellas. Con ayuda del doctor, la abuela volvió a estar en forma. Y ni que hablar del doctor, que estaba feliz de tener gente en casa y con las comidas que la abuela preparaba.

Todo salió tan bien, que ese mismo año, al terminar la escuela, Anita fue transferida a un colegio privado para hacer la secundaria y luego la carrera de medicina, para beneplácito de su abuela y del Dr. Honnen.

Así, de este modo, todos fueron felices y obtuvieron lo que deseaban. De más está decir, que compartieron una vida llena de amor y felicidad.

Autora: Andrea Sorchantes


Categorías : Para dormir

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