La brujita juvenil

La brujita juvenil

Escrito por : isabel
19 octubre 2009

 

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El bosque es un lugar muy oscuro por la cantidad de árboles que allí habitan, los que no dejan pasar la luz del sol ni siquiera a mediodía.

Muy dentro del bosque, los árboles son sumamente enmarañados con ramas que parecen brazos y raíces que parecen piernas de gigantes.

Pero en lo más profundo del bosque hay un árbol realmente extraño, porque tiene dos nudos que parecen ojos, un agujero pequeño y profundo que parece una boca y una ramita cortada, que parece una nariz.

Si fuésemos lo suficientemente pequeños para entrar por la boca del árbol, veríamos que hay una casa allí, habitada por una brujita pequeñita, tan chica como la mano de un niño.

Un cierto día, se despertó nuestra brujita muy enferma, no recordaba dónde estaba, ni sabía qué hora era, ni qué día de la semana. Tenía mucho dolor de cabeza y estaba realmente mareada, tanto, que cuando se levantó de la cama, casi se cae al suelo.

Estas brujitas del bosque son muy vanidosas, por eso, cuando se levantan de la cama, lo primero que hacen es mirarse al espejo. Brujita se vio y estaba horrendamente fea y se alegró muchísimo, porque acababa de cumplir cien años –estas brujas viven mil años, entonces nuestra Brujita tendría el equivalente a quince años de un ser humano normal- y ser fea a esa edad, era una virtud.

Estas brujas del bosque se van poniendo más lindas con los años, por lo que las brujas muy viejas de más de novecientos años, son hermosas, cosa que no es buena para ellas, porque las brujas deben ser feas.

Brujita se sintió feliz de verse tan fea, lo despeinada y la enfermedad, la hacían verse peor todavía y eso la alegraba. De pronto sintió mucho calor y sed. Tomó un poco de caldo mágico que tenía en el caldero y se sintió mejor, desapareció el dolor de cabeza y el mareo y estuvo más fuerte. Pero todavía tenía calor, entonces decidió salir a dar una vuelta con la escoba, para que el viento le sacara el calor.

Salió con su escoba y estaba muy oscuro, pero no sabía qué hora era. Con el viento refrescándola, comenzó a sentirse feliz, alegre por su juventud y por su fealdad. Mientras volaba en la escoba, los recuerdos llegaron, recordó que había celebrado su centenario y que por eso había sido la reina del bosque y la más fea. Los murciélagos y sapos se habían encargado de la música y las otras brujas habían bailado enloquecidas. La fiesta fue ruidosa y animada. El último recuerdo de Brujita era que había tomado mucho brebaje, que habían preparado con hierbas y hongos en un gran caldero.

De repente cayó un rayo y otro, todo se iluminó, pero el cielo estaba muy nublado. Comenzó una terrible tempestad, con tremendos vientos que iluminaban el vuelo de Brujita. Ella estaba contenta con la tormenta, pues es lo natural. El viento se llevó las nubes y entonces asomó el sol de mediodía. Como a las brujas no les gusta el sol, ni el mediodía, regresó a su casa a seguir durmiendo. Cuando estaba anocheciendo, unos gritos la despertaron, era un grupo de brujas jóvenes de noventa y ciento diez años que venían a sacarla para un vuelo de honor por su centenario.


Categorías : Mágicos

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