La abeja haragana – de Horacio Quiroga
En una de las tantas colmenas, vivÃa una abeja a la que no le gustaba trabajar. Se pasaba los dÃas paseando entre las flores y todo el polen que libaba, se lo tomaba.
La conducta de la abeja haragana molestó a sus mayores. Un dÃa, las abejas ancianas que custodiaban la puerta, decidieron intimarla para que trabajara. La abejita contestó con desparpajo, que se cansaba de volar por allÃ.

Las advertencias se sucedieron y la abejita siempre respondÃa de manera insolente a sus mayores. Hasta que finalmente, llegó una tormenta.
Comenzaba a soplar el viento frÃo y la abejita se dirigió a la colmena para guarecerse. Cuando llegó a la entrada, las abejas no la dejaron pasar, por más que la abejita se lamentara.
Voló durante mucho tiempo, hasta que cayó al suelo. Agotada y friolenta, se arrastró nuevamente hasta la colmena, donde suplicó que la dejaran ingresar. Pero la respuesta continuó siendo negativa.
- No vas a morir, pero aprenderás tu lección. El descanso ganado con tu propio trabajo es el único que vale. Vete de aquÃ.
La abeja se arrastró por el suelo, sin fuerzas, hasta que cayó en la madriguera de una vÃbora. Era una culebra verde con el lomo color ladrillo, de las que se alimentan con abejas.
Cuando la abejita la vio, creyó que habÃa llegado su fin. Pero la culebra sentÃa curiosidad por la abeja y le preguntó cuál era la razón para que estuviera fuera de la colmena a esas horas. La haragana confesó su culpa y la culebra amenazó con comérsela. Pero la abeja querÃa vivir y trató de convencerla diciendo:
- Me vas a comer porque soy más inteligente que tú.
- ¿Cómo te atreves a insultarme de esa forma? Haremos una competencia, la que haga la prueba más extraña, ganará. Si yo gano, te como.
- ¿Y si la que gana soy yo?- preguntó la abejita.
- Si ganas, pasas la noche aquà y mañana te marchas.
La abejita aceptó, pues no tenÃa alternativa. Mientras tanto, la culebra estuvo pensando una prueba que la abejita no pudiera superar.
La culebra salió de la cueva y tomó la cápsula de semillas de un eucalipto y la hizo bailar como un trompo con su cola.
Estaba feliz con su prueba, pues la abejita no podrÃa superarla. Cuando el trompo se detuvo, llegó el turno de la abeja, quien aceptó la excelencia de la prueba de la culebra, pero agregó.
- Yo no puedo hacer una prueba como esa. Pero puedo hacer algo que nadie más en el mundo hace. Puedo desaparecer.
- Sin salir de aquÃ, ni esconderte bajo tierra.
- Exacto.
Dichas estas palabras, la abeja pidió a la culebra que se pusiera de espaldas para que no viera. Cuando la culebra se volvió, la abeja no estaba y por más que hizo, no pudo encontrarla. Tanteó toda la cueva con su lengua, incluida una plantita esmirriada que estaba en un rincón. La culebra debió admitir su derrota entonces.
Mientras el trompito bailaba, la abeja habÃa encontrado el arbustillo de grandes hojas, dentro de las que se escondió cuando llegó su turno para la prueba. La plantita era una sensitiva, planta que cierra sus hojas al menor contacto. La abeja no tuvo más que posarse sobre la hoja cuando la culebra se puso de espaldas y la hoja la envolvió por completo.
La culebra no sabÃa esto y por eso fue engañada fácilmente. Tuvo que aceptar su derrota. Pasaron la noche juntas, cada una pensando en su suerte. Cuando finalmente llegó el dÃa, la abejita abandonó aliviada la cueva. Llegó llorando en silencio a la puerta de la colmena, donde las intuitivas guardianas la dejaron pasar sin palabra, pues entendieron que habÃa aprendido su lección.
Desde ese dÃa, la abejita fue la más productiva de todas las hermanas. Cuando llegó el término de sus dÃas, dio un sermón a las más jóvenes, donde les explicaba que si bien la inteligencia podÃa salvarles la vida. El vivir trabajando para la comunidad facilitaba la supervivencia de todas.
Categorías : Animales
Etiquetas : Horacio Quiroga, La abeja haragana

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Comentarios(4):
esta_bien_la_lectura_osea_cul_bien_echa
19 de octubre de 2009
esta
cul
la
lectura
me
encanto
sigan
asis
no
canbien
su
forma
de
trabajar
me
encanta
son
super
geniales
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rosa
25 de noviembre de 2009
es muy bonito esta super cul me encanto es bonito como la abeja trabajo para vivir en el mundo de rosa
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richa
7 de julio de 2010
ja es muy bueno,yo trabaje en la escuela con este cuento
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andrea
23 de enero de 2012
ja son muybueno
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