
Enrique quería comer sólo caramelos. No le importaba que se le cariaran los dientes, porque eran de leche y ya se le caerían. Tampoco le importaba que por no comer no creciese, porque si se mantenía pequeño nadie le negaría nunca un caramelo.
Una noche, mientras sus padres dormían, abrió el ropero donde su madre escondía la bolsa de caramelos. Estaba en el estante más alto y Enrique apenas alcanzaba al más bajo. Logró trepar los estantes, pero no alcanzó a sacar la bolsa. Apenas pudo empujarla haciendo que un caramelo cayera golpeándole la cabeza. Lo recogió y salió apurado del cuarto de sus padres para esconderse en el suyo y comerlo.
Era el caramelo más rico que hubiera probado nunca. Lamentó que fuera sólo uno. Luego de una hora chupándolo, Enrique notó que el caramelo no se había achicado. Se lo sacó de la boca y el caramelo estaba como recién desenvuelto. Volvió a llevárselo a la boca y estuvo chupándolo una hora más sin consumirlo. Pasó otra hora más y otra y a Enrique le vino sueño. Volvió a sacarse el caramelo, esta vez con la intención de tirarlo y un nuevo caramelo apareció en su boca. Lo sacó y apareció otro; sacó el nuevo caramelo y apareció uno más, como los magos que se sacan un pañuelo sin fin de la boca.
Empezó a llorar. Había comido tanto dulce que las lágrimas le salieron almibaradas. Lloró hasta quedar completamente cubierto de almíbar. Llamó a sus padres pero ninguno respondió. Por la ventana abierta entró un picaflor y los ojos del picaflor se abrieron enormes al ver a Enrique hecho un niño de azúcar. Empezó a picarle la nariz que se había cristalizado y logró arrancarla. Así siguió con todo el cuerpo hasta que se hartó. Los huesos de Enrique eran el caramelo más fino que el picaflor hubiera probado nunca, cuando se hartó de picarlos los cargó en el pico y voló llevándoselos a sus pichones, que gustan tanto del dulce como los niños humanos.

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Comentarios(1):
Alicia
17 de noviembre de 2011
Me estaba agradando el cuento,pero no tiene un desarrolllo y un final fluido,es mas bien,bastante cortante e incoherente pues el picaflor,que tanto les gusta y les atrae a los peques resulta que no solo “como o bebe lo dulce,sino hasta al niño”,ojalá puedan aterrizar bien el cuento ya ,que sí tiene un buen mensaje con respecto a que coman menos dulce los niños,pero con un poquito mas de imaginación(que se ve que la tiene el autor)podría ser algo memorable.Suerte y Gracias.
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