
Allá en tierras africanas, vivía hace mucho tiempo, Untombina, la hija de un rey poderoso. Era una joven muy valiente y orgullosa. En las tierras donde vivía, había un lago encantado, al cual, ningún ser humano se acercaba, por temor a un monstruo terrible que allí vivía.
Llegó una terrible época de lluvias torrenciales y el país había quedado inundado. Untombina que conocía las historias del monstruo, solicitó permiso a sus padres para visitar al monstruo y preguntarle si podía ayudarlos para que cesara la lluvia.
Los padres se negaron por miedo a que la muchacha se metiera en problemas debido a su testarudez. Fue así que se quedó en casa, más que por obedecer, porque estaba todo inundado y los caminos eran intransitables.
Al año siguiente, comenzaron nuevamente las lluvias y la princesa se fue al lago a pesar de los ruegos y las amenazas. Convocó a las muchachas del pueblo para que la acompañasen en su viaje.
Se reunieron doscientas muchachas vestidas con galas y la princesa Untombina al frente, vestida de novia. Salieron juntas del pueblo, con la princesa en medio.
En el camino, las muchachas iban bromeando y preguntando a los mercaderes que encontraban, cuál era la más bella. Pero los comerciantes siempre respondían que la princesa Untombina era la más hermosa. Esto enfurecía a las muchachas.
Al caer la tarde, llegaron al lago encantado. Cuando estuvieron allí, se quitaron la ropa y entraron al agua, pues hacía muchísimo calor. Pero al salir del agua, descubrieron que sus ropas ya no estaban.
Supusieron que el monstruo era el responsable. No sabían qué hacer, hasta que una de ellas propuso que suplicaran al monstruo, que les devolviera las ropas. La princesa se rehusó debido a su noble condición.
- Yo soy la hija del rey y no voy a humillarme ante un monstruo.
Con esto, se apartó del grupo que continuaba suplicando al monstruo.
De pronto, fueron cayendo los vestidos, uno a uno, como llovidos del cielo. Las muchachas se vistieron y pidieron a la princesa que suplicara por sus ropas, pero esta se negó altivamente. Entonces, el monstruo salió a la superficie y se la engulló de un bocado. Las jóvenes huyeron hacia el poblado y contaron lo sucedido al rey, quien ordenó de inmediato que vinieran sus guerreros bien armados.
- ¡Vamos a liberar a mi hija!
Un ejército se puso en marcha hacia el lago encantado. Cuando llegaron, el monstruo asomó su cabeza y se tragó a cuanto guerrero pudo. Salió de las aguas y persiguió a los guerreros que escapaban hacia el poblado, hasta las mismas puertas, donde lo detuvo el rey, que tenía la lanza más filosa y se enfrentó al monstruo, derrotándolo con mucho esfuerzo. Luego abrió la panza del monstruo y salieron todos los guerreros primero y finalmente Untombina, más altiva que nunca.
El rey y la reina estaban felices de recuperar a su hija. Y al morir el monstruo, el lago perdió su encantamiento.
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Etiquetas : Cuentos populares africanos, El monstruo del lago

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Comentarios(1):
carolina
9 de agosto de 2011
esta bueno
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