En una tierra muy lejana, había un reino extenso y hermoso donde vivía un gigante temible. Geo, como se llamaba el gigante, vivía en una cueva solitaria desde hacía muchos siglos, cuando un rey muy cruel había exterminado a todos los de su raza, acusándolos de haber arruinado las cosechas del reino.
En realidad, los gigantes eran seres pacíficos, que vivían en armonía con todos los seres, pero el terrible rey Jorge, les tenía mucha aversión.
Cuando Geo se dio cuenta de que sólo quedaba él, se llenó de resentimiento y se aisló en la cueva. El rey Jorge enviaba a sus valientes a cazarlo, pero ninguno sobrevivía. Geo era invencible y continuó en su cueva atacando a todos los que allí llegaban.
A medida que pasaba el tiempo, los reyes fueron cambiando y se dieron cuenta de lo injusto que había sido el rey Jorge. Algunos trataron de enmendar su error, pero sus enviados sufrieron la misma suerte que los anteriores. Todos fueron aniquilados.
Aunque los reyes dejaron en paz al gigante, solían llegar aventureros deseosos de encontrar los tesoros que Geo, supuestamente guardaba en su cueva. Esto acrecentó aún más su odio hacia los humanos.
Pero ocurrió entonces, que una princesa que estaba en el bosque fue mordida por una serpiente muy venenosa y sólo los gigantes conocían el antídoto. El rey estaba desesperado, así que decidió pedir ayuda al gigante. Envió a sus guerreros más valientes, prometiéndoles a cambio, la mano de su hija. Encargó a los magos que hicieran escudos especiales para proteger a sus enviados, pero todo fue inútil. Ya sin esperanzas, el rey envió un pedido a todo el reino, ofreciendo la ayuda de todos los magos disponibles y prometiendo la mano de su hija más una cuantiosa dote, para aquel que lograra el antídoto.
Muchos fueron los voluntarios, pero todos perecieron irremediablemente a manos del gigante. Hasta que apareció un joven músico. El joven llevaba su arpa y pidió como única ayuda a los magos, que lo convirtieran en una flor hermosa y le dieran la voz de un ángel.
Llegó al umbral de la cueva con su arpa y apariencia de flor, entonó una canción tan dulce y hermosa, que el gigante no pudo menos que calmarse. La flor continuó con su canción y el gigante salió de la cueva y tomó la flor con sus manos para oír mejor lo que cantaba. A medida que escuchaba, la canción se transformaba en la historia de una joven princesa en peligro, que necesitaba la ayuda de un gigante bondadoso.
El gigante se sintió conmovido por la historia y la tranquilidad de la flor. Escuchó toda la historia y accedió a ayudar a la princesa, pues estaba cansado de tanta violencia.
Geo, preparó el antídoto y así la princesa pudo casarse con el músico, quien resultó ser el mejor de los reyes que aquel pueblo conoció.
Autora: Andrea Sorchantes
Valores de “El gigante Geo”:
“El gigante Geo” es un cuento de Andrea Sorchantes que nos habla sobre los beneficios de emplear la dulzura cuando tratamos con otros, en lugar de emplear la violencia, que sólo nos conduce a más violencia.
Categorías : Educativos, Para dormir
Etiquetas : Cuentos de Andrea Sorchantes, Cuentos de gigantes, Cuentos educativos


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