
Bubba era un conejito blanco que vivía en una preciosa casita al borde del camino.
Todos los días, salía al patio a tomar sol junto al pozo. Se sentaba sobre el brocal y cerraba los ojitos muy satisfecho. Así pasaba las horas, muy tranquilo, sin que nadie lo molestara.
Cierto día, apareció por allí un lobo ladrón. El conejito se moría del miedo, tenía gansa de salir corriendo y encerrarse en su casita, pero ya era tarde. Tenía que inventar alguna historia para distraer al lobo, porque sabía que no la iba a pasar bien. Estaba seguro de que el lobo Rififí, quería dinero y si no se lo entregaba, lo castigaría dándole una gran paliza.
Cuando estuvo cerca, el lobo le apuntó con un trabuco que llevaba:
- ¡Levanta las manos, conejito! Dame lo que tengas, o te rompo la cabeza.
- ¡Qué triste estoy, señor lobo!- dijo Bubba, fingiendo que no había oído al lobo- Perdí mi jarrón de plata.
- ¿De qué hablas? ¿Un jarrón de plata?
- ¡Un jarrón de plata maciza! Fue herencia de mi abuela. Vale una fortuna. ¡Ay, qué dolor! Yo era rico, y ahora soy pobre.
- ¿Por qué, conejito?
- Se me ha caído en el pozo y no puedo recuperarlo. ¡Qué horror!- suspiraba Bubba.
- Pero, ¿estás seguro que es de plata maciza?- preguntó el lobo lleno de codicia.
- Sí, certificada. Como veinte kilos de plata, y ya no los podré sacar.
- ¡Pero mi amigo!- exclamó el lobo- Yo sacaré el jarrón.
El lobo era ladrón y tonto, pues comenzó a sacarse la ropa, para que no le estorbara en los movimientos. Dejó todo sobre el brocal del pozo, incluso el trabuco cargado.
- Voy por el jarrón.- dijo al conejito.
Se metió en el cubo para sacar el agua y se dejó caer, deslizando lentamente la cuerda.
- Conejito, ya llegué. Pero no veo el jarrón. ¿Para qué lado cayó?
- Fíjate por la derecha.- contestó Bubba, conteniendo la risa.
- No veo nada. ¿Estás seguro?
- Entonces mira por la izquierda.- decía muerto de risa.
- Estoy buscando bien y no veo nada. ¿Por qué te ríes?- preguntó molesto Rififí.
- Me río de ti, tonto ladrón. Pero sobre todo, de lo que te va a costar salir de allí. Te lo tienes merecido, por codicioso y bandido. No hay ningún jarrón de plata. Querías robarme, pero el robado, serás tú. Me llevaré tu ropa y tu trabuco.
Fue así, que el conejito se marchó con las pertenencias del lobo y las vendió en el mercado. El lobo quedó aullando de rabia, y nadie sabe cuánto tiempo le tomó salir del pozo.
Categorías : Fábulas
Etiquetas : Cuentos de animales, El conejito ingenioso

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Comentarios(3):
elena
25 de septiembre de 2011
saben es mucho rollo traten de hacer las fabulas mas cortas por ke ami me pidieron escribir 3 mitos 3 leyendas y 3 fabulas en hojas blancas y con marge a y a mano y la neta es super aburrido y esta es la mejor pagina ke encontre asi ke se los recomiendo (=
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elena
25 de septiembre de 2011
ash ke larga fabula¡¡
me estoy duemiendo pero ke linda}¡¡
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trinidad
29 de septiembre de 2011
ME GUSTA ENCONTRAR NUEVS CUENTOS
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