El arco iris y el camaleón

El arco iris y el camaleón versión libre

Escrito por : isabel
23 octubre 2009

 

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Era un camaleón vanidoso que se burlaba de los demás porque no podían cambiar sus ropajes todo el tiempo como él. Se pasaba el día regodeándose con su belleza.

- ¡Pero qué hermoso que soy! ¡Ningún otro animal se viste tan señorial como yo!

Todos admiraban sus colores, pero detestaban su vanidad y el mal humor constante que tenía.

Un día estaba paseando por el campo, cuando lo sorprendió un aguacero. La lluvia terminó y llegó el arco iris.

Cuando el camaleón lo vio se quedó sorprendido, pero también sintió envidia y por eso exclamó:

- ¡No es tan bello como yo!

Un pajarillo que lo escuchaba indignado le dijo que si no sabía apreciar la belleza del arco iris, sería incapaz de entender las verdades que la naturaleza nos brinda. Y se ofreció a ayudarlo.

El camaleón aceptó la oferta se dispuso a aprender.

- Los colores del arco iris te muestran los sentimientos.- decía el pajarillo.

- Mis colores sirven para camuflarme del peligro.- contestó el camaleón- No necesito sentimientos para sobrevivir.

- Si no tratas de descubrirlos, no comprenderás lo que puedes sentir a través de ellos. Y puedes compartirlos con los demás, como hace el arco iris con su belleza.- dijo el pajarillo.

El pajarillo y el camaleón se tiraron en el prado y los colores del arco iris les hicieron cosquillas por el cuerpo. Primero se acercó el color rojo y les subió por los pies. Al instante estaban rodeados de manzanos, rosas rojas y atardeceres. Se fue y llegó el amarillo que pasó sobre sus cabezas, dejándolos alegres, sintiendo olor a crisantemos. El verde se les metió en los pensamientos, y el camaleón comenzó a pensar en sus ilusiones y a recordar a los amigos perdidos. Llegó el azul, que los transportó al fondo del mar y daban vueltas mientras jugaban con los peces. Salieron a la superficie y contemplaron el cielo nocturno. El camaleón estaba entusiasmado. Cuando llegó el azul claro, sintieron una sensación de paz y bienestar, flotaban entre las nubes mirando al cielo. El pajarillo y el camaleón se miraron y sonrieron. Era la primera vez que el camaleón sentía que compartía algo. Estaba emocionado y arrepentido de haber sido tan orgulloso y de no valorar lo hermoso.

Pidió perdón a todos los animales por su comportamiento, y desde ese día, se volvió más humilde.



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