Allá eh la Hondonada de las hadas, en un lugar remoto y secreto, vivían todas las hadas del mundo. Desde allí se encargaban de cuidar de la naturaleza y mantenerla, tal y como la conocemos. Era una gran comunidad, regida por una reina bondadosa y dulce.

Cada vez que nacía un hada, toda la comunidad se reunía para presenciar el milagro. Una “flor de hada”, era arrastrada por el viento mágico hasta el gran salón de reuniones y allí se espolvoreaba con polvos mágicos, que harían brotar al hada encerrada en la flor.

Fue así que nació Campanita (Tinker Bell), una hermosa hada. Apenas nacida, fue sometida a la prueba de habilidades, la que se realizaba para conocer las destrezas que el hada tendría. De este modo, el hada se reunía con el grupo de hadas semejantes a ella.

Unas hadas eran jardineras, otras regían los copos de nieve, otras se encargaban de los animales, pero a Campanita le tocó ser una “tintineadora”, o sea, en el código de las hadas, una reparadora. Esta era una habilidad maravillosa, pues estaba encargada de repararlo todo en el reino de las hadas para que pudieran hacer su trabajo.

Campanita no estaba sola por supuesto, vivía en la comunidad de los reparadores y cada vez que las hadas tenían un problema técnico, debían llamarla a ella o a sus amigos.

Todos se querían mucho y trabajaban muy duro para mantener a la Hondonada de las hadas, funcionando a la perfección. Pero Campanita no estaba conforme con su destino, ella quería glamur, ser un hada de la naturaleza para poder viajar a tierra firme, donde las otras hadas debían hacer su trabajo y encargarse de hacer brotar las plantas, crecer a los animales, incluso estaban encargadas de crear las estaciones.

Ya estaba por llegar la primavera y Campanita quería ir a tierra firme, pero ese no era su trabajo. Estaba tan frustrada que decidió pedir ayuda a su amiga, el hada Veloz, un hada encargada de hacer soplar el viento y la brisa. Pero Veloz era muy egocéntrica y aconsejó mal a nuestra hada, provocando un gran desastre que arruinó los preparativos de la primavera.

El gran concejo de las hadas se reunió para encontrar una solución al problema, si no lo hacían, la tierra se quedaría sin primavera y el invierno proseguiría hasta el verano. Esto era un desastre absoluto, pues las hadas de la nieve y el frío no podían trabajar tanto tiempo. Además, la tierra se quedaría sin frutos y las personas y animales, se quedarían sin alimentos.

Todo era un revuelo, nadie sabía qué hacer y estaban por darse por vencidos. Pero Campanita tuvo una idea genial y la ofreció a la reina de las hadas. Creó una máquina que les ayudaría a preparar todos los retoños y flores y frutos para que sembraran la primavera por el mundo a tiempo.

El concejo aceptó su propuesta y las hadas tintineadoras se pusieron a trabajar de inmediato. Todo estuvo listo a tiempo para la llegada de la primavera y Campanita recibió los elogios de todos, ganándose el cariño y respeto general.

Debido a su comportamiento heroico, la reina de las hadas le ofreció cambiar su ocupación por la de su preferencia, pero Campanita había comprendido que era más valiosa si utilizaba sus habilidades naturales y declinó la oferta. Desde entonces fue el hada tintineadora más feliz y productiva que existió en toda la Hondonada de las hadas.

Autora: Andrea Sorchantes