Archivo de la categoría ‘Mitos y leyendas’

El Amor y la Locura-

Viernes, 6 de Noviembre de 2009

el-amor-y-la-locura

Cuentan las leyendas, que una vez, hace muchísimo tiempo, se reunieron todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

La reunión estaba en pleno, pero el Aburrimiento ya había bostezado por tercera vez. Entonces la Locura propuso jugar a la escondida.

La Intriga se sintió intrigada y la Curiosidad, preguntó de qué trataba.

Locura les explicó que era un juego en el cual debían esconderse, mientras ella se cubría los ojos para no ver dónde lo hacían. Y que luego, debía descubrir sus escondites. El primero que descubriera, ocuparía su lugar, y así continuaba el juego.

Entusiasmo y Euforia aplaudían. Alegría bailaba y terminó por convencer a Duda, incluso Apatía se interesó.

No todos quisieron participar. Verdad no deseaba esconderse, pues siempre la hallaban. Para Soberbia, era un juego tonto. Cobardía no se atrevió a arriesgarse.

Locura comenzó a contar. La primera en esconderse, fue Pereza, que se dejó caer tras la primera piedra del camino. Pero Fe, subió al cielo. Envidia se escondió tras la sombra de Triunfo, que había subido a la copa más alta del árbol. Generosidad, parecía no encontrar un sitio, porque eran mejores para sus amigos. Un lago cristalino para Belleza, la rendija de un árbol para Timidez, una ráfaga de viento para Libertad. Terminó por esconderse en un rayito de Sol. Egoísmo encontró el lugar ideal desde el principio, un sitio cómodo y ventilado, pero sólo para él. Mentira se escondió detrás del arco iris, y Pasión y Deseo en los volcanes. Olvido, no recuerdo dónde se escondió.

Cuando Locura estaba por terminar de contar, Amor no había encontrado sitio para esconderse, porque todos estaban ocupados. Hasta que encontró un rosal y se escondió entre sus flores.

Locura comenzó a buscar y halló primero a Pereza, luego a Fe, discutiendo con Dios en el cielo. A Pasión y Deseo los descubrió en la vibración de los volcanes. Al descuidarse encontró a Envidia y con ella a Triunfo. Egoísmo salió solito del escondite, porque era un nido de avispas, e imagínense cómo quedó. El juego le dio sed y se acercó al lago, donde descubrió a Belleza. Duda no había decidido todavía dónde esconderse. Así, encontró a todos, menos a Amor, que seguía sin aparecer. Cuando ya estaba a punto de rendirse, vio un rosal. Tomó un palo y comenzó a mover las ramas y de pronto se sintió un grito terrible. Las espinas habían herido a Amor en los ojos. Locura no sabía cómo reparar su terrible error. Entonces, prometió ser su lazarillo por siempre.

Desde entonces, el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.

El castigo del orgullo- (Leyenda eslovaca)

Jueves, 22 de Octubre de 2009

el-castigo-del-orgullo

En el lejano reino del rey Miroslav se vivía una agitación inusual, pintores de todas partes del mundo, habían concurrido a palacio para cumplir con el encargo del retrato del monarca.

El joven rey había decidido casarse y para ello había recibido cuadros de princesas de todo el mundo, entre ellos, uno había cautivado su corazón. Por eso había citado a los pintores, deseaba que lo retratasen sin favorecerlo, para que la princesa no se decepcionara cuando lo conociera.

Eligió el soberano el retrato que menos le favorecía y lo hizo encuadrar en un marco de oro con perlas y lo envió con una comitiva, acompañado por una carta de petición de mano escrita por él mismo.

Tres semanas más tarde, regresó la delegación trayendo malas noticias. Pues, a pesar de que el monarca de aquel reino los había recibido con honores, la princesa Krasomila, había despreciado la petición, diciendo que el rey Miroslav no era digno de atarle la correa del zapato.

La princesa era muy orgullosa y no estaba dispuesta a aceptar como esposo a ningún hombre que no poseyera una elevada alcurnia, gran belleza física y una moral intachable. Consideraba que nadie era digno de ella y por eso no permitía siquiera que le tocaran la mano para saludarla.

El anciano rey, padre de la princesa estaba apesadumbrado por el comportamiento de su hija. Despidió a la delegación solicitándole discreción y ofreciéndose a intentar arreglar la situación.

Entonces el rey se dispuso a solucionar él mismo el contratiempo. Estuvo mucho tiempo pensando qué hacer y finalmente, su gran inteligencia lo proveyó de una idea. Partió de palacio dejando el reino en manos de sus consejeros. Luego de marchar tres días, en los confines de su reino, despidió a sus acompañantes y prosiguió con poco dinero y apenas los ropajes que llevaba puestos rumbo al palacio donde vivía Krasomila.

El rey informó a Krasomila que había tomado como jardinero a un joven brillante llamado Miroslav, el que no sólo conocía de jardinería, sino que además sabía de letras y de música. La princesa pensó que era buena idea tomarlo como su profesor de arpa, ya que el anciano profesor que tenía, había muerto. Pidió entonces ver al nuevo jardinero.

Cuando Miroslav se presentó ante la princesa, rápidamente la cautivó con sus modales y ésta quedó perdidamente enamorada.

Al día siguiente comenzaron las lecciones. Miroslav era un buen profesor y Krasomila una alumna inteligente. A medida que transcurría el tiempo, la joven se iba enamorando más y más. Hasta permitía que el profesor besara su mano para despedirse.

Un atardecer, la princesa tocaba el arpa junto a la ventana y Miroslav la contemplaba fascinado, se sintió cansada y le pidió que tocara él. El joven profesor tocó entonces una melodía que había compuesto en honor a la princesa, y lo hizo de una manera tan dulce y melodiosa, que la joven derramó una lágrima sobre la mano del joven.

Miroslav le comunicó que era la despedida, pues debía marcharse. Ante lo que la princesa le dijo que se quedara y cuando llegó su padre, el rey, le comunicó que estaba enamorada del joven y que sólo con él quería casarse.

El monarca accedió a la petición de su hija, pero le pidió que abandonara el reino, pues sería vergonzoso que supieran que estaba casada con un simple jardinero.

Los jóvenes se casaron y partieron del reino, rumbo a otro reino vecino, donde Miroslav decía tener un hermano. Allí se establecieron pobremente y subsistieron con las tareas que podían desempeñar. Trabajó la princesa en varios oficios, siempre sin perder la determinación y sin que su amor flaqueara ni un instante. El esposo, a su vez, era tierno y solícito con su mujer, siempre preocupado por sus sentimientos.

Cierto día, Miroslav le dijo que habría una fiesta en palacio por el casamiento del rey, y que allí conseguirían trabajo fácil y bien pagado.

Llegaron los esposos a palacio y Krasomila fue a ofrecerse a la cocina, donde fue tomada de inmediato. Su marido fue a buscar alguna tarea que pudiese desempeñar.

Mientras la princesa se ocupaba de los quehaceres de la comida, se topó con un caballero ricamente ataviado, que seguramente era el monarca, quien buscaba un ayudante para atarle el zapato. La joven lo miró de reojo y al ver que era el rey, se arrodilló y ató sus zapatos. El soberano agradeció y se marchó sonriendo.

Poco después, Krasomila fue llamada por el rey para agradecerle su gesto y le ofrecieron vestidos maravillosos para que asistiera a la fiesta. La princesa no pudo aceptar, pues no creía correcto asistir a la fiesta y tal vez, bailar con el rey, sin la aprobación de su esposo. Por tanto, se excusó.

Fue entonces que llegó Miroslav y reveló el secreto. Había obrado con ayuda del anciano rey, para que la princesa aprendiera a dominar su orgullo.

Cuando llegó el anciano monarca, abrazó a ambos y se mostró complacido por el resultado que aquella prueba tan amarga para la princesa.

La leyenda del unicornio-

Miércoles, 21 de Octubre de 2009

la-leyenda-del-unicornio

Hace muchísimo, pero muchísimo tiempo, existían unas criaturas maravillosas, los unicornios.

Vivían en la India y tenían el cuerpo de caballo, con patas de antílope, barba de chivo y un cuerno recto en la frente. Los unicornios eran de color blanco.

Estos seres no podían ser vistos por cualquier persona, sino por aquellos que fueran bondadosos y puros de corazón. Se supone que sólo las jóvenes doncellas podían cuidarlos y protegerlos. También es por este motivo, que emplearon a estas doncellas para atraparlos.

El cuerno del unicornio tenía poderes curativos, podía combatir enfermedades incurables, servía como antídoto para venenos y otras leyendas le atribuyen poderes de elixir de la eterna juventud.

Para desgracia de estos animales, si se les quitaba su cuerno, morían al instante.

Durante la Edad Media, muchos nobles buscaban este trofeo y ofrecían grandes recompensas para quién pudiera conseguirles un cuerno de unicornio de la India. Esta práctica llevó a la extinción de estos animales mágicos.

El unicornio era un animal solitario y tímido, sin embargo, podía ser muy agresivo, por lo que su captura resultaba particularmente difícil.

Se consideraba que brindaba protección contra todos los venenos conocidos y también contra las enfermedades incurables. Era creencia que quien ingiriera alguna poción preparada con cuerno de unicornio, viviría eternamente.

Los nobles consumían el cuerno molido preparado con la comida o la bebida, y su acción era más intensa si la copa estaba hecha con un cuerno de este animal.

En realidad, las copas de cuerno de unicornio debían estar hechas con cuernos de rinoceronte o con el colmillo de la ballena narval. La narval macho desarrolla uno de sus colmillos más que el otro, pudiendo llegar a medir hasta tres metros de longitud, este colmillo es torneado.

El unicornio es símbolo de libertad, pureza, la fuerza, el valor y la magia.

La leyenda del rey Arturo-

Lunes, 12 de Octubre de 2009

el-rey-arturo

En lo que actualmente se conoce como la Gran Bretaña, según la leyenda, vivía el rey Uther Pendragon, quien llevaba un largo conflicto con el duque de Tintagel. Un día decidió firmar la paz, para lo que invitó al duque y la duquesa al castillo. Al ver a la duquesa Ingrayne, Uther se enamoró perdidamente de ella.

Uther enfermó de amor y solicitó ayuda al mago de la corte, Merlín, quien realizó un hechizo con el cual hizo creer a Ingrayne que Uther era su esposo. De esta unión nació Arturo, quien fue tomado por Merlín y entregado a Sir Héctor para que lo criara como propio.

Ingrayne y Gorlias tenían ya tres hijas Morgause, Elaine y Morgana, las hermanas mayores de Arturo. Morgana fue enviada a la isla de Ávalon con Merlín y la Dama del Lago, donde se convirtió en sacerdotisa y sucesora de la Dama del Lago. Las otras dos hermanas se casaron.

Cuando Arturo tuvo 16 años, su padrastro lo llevó junto con su propio hijo, Sir Kay, a Londres, donde caballeros de toda la Bretaña, intentaban liberar una espada de su prisión de piedra. Según la leyenda, quien liberara la espada sería el rey de toda la Bretaña. Nadie tuvo éxito, excepto Arturo, quien logró sin esfuerzo, sacar la espada y fue proclamado rey.

Arturo fue un rey justo y noble, se rodeó de los caballeros más valientes y honestos entre los que destacaban: Lancelot, Perceval y Gawain. Los caballeros se reunían en torno a una mesa redonda, donde debatían los problemas del reino, durante doce años, el reino estuvo en paz. Hasta que los caballeros marchan a la búsqueda del Santo Grial, que es hallado por Perceval, Galahad y Bors.

Arturo se casó con Ginebra, hija del rey de Cameliard, que tuvo un romance secreto con Lancelot.

Durante los años que los caballeros estuvieron en batalla, Arturo fue ayudado por Merlín, quien luego desapareció junto a su amada Nimue (Dama del Lago).

Morgana utilizó su magia para acostarse con su hermanastro Arturo, de cuya unión nació Mordred, quien denuncia los amores de Lancelot y Ginebra. Ante la acusación, Arturo debe condenar a su esposa a la hoguera, como lo disponía la ley. Lancelot salva a Ginebra y huye con ella a Francia. Arturo sale entonces a perseguir a la pareja, dejando el reino en manos de su hijo natural Mordred.

Cuando Arturo regresa a Camelot, debe luchar para recuperar el trono de manos de Morded. Padre e hijo se enfrentan en la batalla de Camlann, donde Arturo mata a Morded, pero este alcanza a herirlo fatalmente.

La leyenda dice que Morgana llevó el cuerpo de Arturo en una barca hasta orillas de Ávalon, junto con otras dos reinas misteriosas.

Cuando más tarde muere Ginebra, Lancelot lleva su cuerpo para sepultarlo junto a la tumba del rey Arturo.

El mito de las sirenas-

Viernes, 9 de Octubre de 2009

el-mito-de-las-sirenas

En la mitología griega, las sirenas eran criaturas fabulosas mitad mujer y mitad pájaro, parecidas a las arpías. Eran hijas del dios río Aqueloo y de una musa que puede ser: Melpómene (tragedia), Terpsícope (danza) o Estérope (poesía). El número de estas criaturas es variable, pueden ser tres, cinco u ocho.

Las sirenas eran compañeras de Perséfone y cuando Hades la raptó, no pudieron salvarla y la diosa Deméter (madre de Perséfone), las convirtió en criaturas híbridas como venganza.

Estas criaturas vivían en la isla de Artemisa, tenían forma de mujer de la cabeza a la cintura y la parte inferior, era una cola de pescado. Su canto melodioso como el de un ave, atraía a los marineros anunciándoles los placeres del mundo subterráneo engañosamente, para hacerlos zozobrar y poder comer sus cuerpos.

En la Odisea, cuenta Homero que cuando el barco de Odiseo (Ulises) pasó frente a la isla de las sirenas, hizo que la tripulación sellara sus oídos con cera, para que no escucharan el canto de las criaturas. Pero Odiseo tenía gran curiosidad por oír su voz, para lo que ideó un plan, se hizo atar al mástil del barco y exigió que no le permitieran soltarse, sin importar lo que pasara. Ante el fracaso sufrido, las sirenas se lanzaron al mar y murieron ahogadas.

Fuera de la ficción, tenemos testimonios de navegantes que afirman haberse encontrado con estos seres mitológicos, entre ellos, Cristóbal Colón, quien testimonia en un escrito de 1493, que había visto una sirena frente a las costas de lo que actualmente es la Florida. En su testimonio comenta que las sirenas no son tan hermosas como cuenta la mitología y que sus rostros tenían formas de hombre.

El explorador John Smith declaró haber visto a uno de estos seres cuando se sumergía en las aguas del mar Caribe y que tenía el cabello largo de color verde y que era atractiva, tanto como para cautivar a cualquier hombre.

La caja de Pandora-

Jueves, 8 de Octubre de 2009

el-mito-de-la-caja-de-pandora

Prometeo y Epimeteo eran hermanos, los dioses del Olimpo les encargaron la creación de los animales y del hombre, además debían dotar a sus criaturas con los recursos necesarios para la supervivencia. A Epimeteo le correspondió crear a los animales y a Prometeo, a los hombres. Prometeo realizó su trabajo con gran esmero y amor, construyendo a los hombres semejantes a los dioses, con una mezcla de agua y tierra.

El reparto de las cualidades lo hizo Epimeteo, otorgando una porción equitativa de dones a cada uno. A quienes tocaba fuerza, no correspondía rapidez, a los débiles les daba armas, a los pequeños alas y así sucesivamente. Cuando repartió todos los dones, los dotó de pelos y una piel gruesa, para protegerlos de las temperaturas extremas. Hizo que su alimentación fuese variada, unos comían hierbas, mientras que otros devoraban a otros animales. Así, hasta que completó el reparto, pero no se dio cuenta de que había dejado a la especie humana sin facultades.

Cuando llegó Prometeo a inspeccionar el trabajo de Epimeteo, vio que todos los animales estaban justamente equipados, menos el hombre. Como Prometeo amaba a los hombres y estos deberían vivir en la tierra sin contar con los recursos necesarios para su supervivencia, les concedió el fuego, para que pudieran sobrevivir y les enseñó a respetar a los dioses. Además, como los hombres fueron hechos a semejanza de los dioses, pudieron hablar, construyeron viviendas para refugiarse, vestidos para abrigarse y obtuvieron el alimento de la tierra.

Durante una festividad, Prometeo sacrificó un gran toro para honrar a los dioses, pero procuró que al hacer el reparto de la carne, los hombres, que eran sus favoritos, se llevaran la mejor parte. Entonces dividió la carne en dos partes, en una puso la carne bajo una capa de huesos y tendones, en la otra, puso los huesos cubiertos de rica grasa. Para no levantar sospechas, dejó que Zeus eligiera la parte que deseaba. El dios eligió la parte de los huesos con grasa, dejando para los hombres la parte que Prometeo deseaba darles. Zeus se ofendió por la falta de respeto y en venganza, quitó el fuego a los hombres. Prometeo se sintió apenado por los hombres y por tanto subió al monte Olimpo y robó la sabiduría de las artes de Palas Atenea y el fuego de la forja de Hefesto, para compensarlos por su pérdida.

Zeus castigó a Prometeo por la segunda ofensa, ordenó a Hefesto que creara a la primera mujer, a la que llamó Pandora. Zeus le concedió la vida y Pandora impresionó a todos los dioses con su belleza, por lo cual, cada uno le otorgó un don, Atenea le dio sabiduría, Apolo dotes para la música y Hermes le dio la elocuencia. Zeus le entregó una caja donde supuestamente había tesoros, y ordenó a Pandora que no la abriese por ningún motivo.

Zeus entregó a Pandora y su caja a Prometeo, quien no confiaba en el dios y por tanto, entregó el regalo a su hermano Epimeteo, ordenándole que guardara bien la llave de la caja, para que nadie pudiera abrirla. Epimeteo se enamoró perdidamente de Pandora y se casó con ella y guardó la llave de la caja.

Un día, Pandora no pudo resistir más su curiosidad y quitó la llave a Epimeteo y abrió la caja, de la que salieron todas las calamidades. Cuando Pandora comprendió su error, cerró la caja, pero sólo pudo retener dentro a la esperanza, la que desde entonces, ayuda a los hombres a soportar los sufrimientos.

A Prometeo le tocó en suerte un castigo espantoso por sus ofensas, Zeus ordenó a Hefesto que lo encadenara a una roca del monte Cáucaso y cada día, enviaba una harpía a que comiera su hígado. Por ser inmortal, el hígado de Prometeo crecía cada noche nuevamente, pero cada día la harpía volvía a comérselo. Este castigo debía durar toda la eternidad, pero cuando habían transcurrido unos treinta años, pasó por el lugar Heracles, que iba rumbo al jardín de las Hespérides, cuando vio a la harpía haciendo su faena, la mató de un flechazo. Entonces Zeus perdonó a Prometeo, pero lo condenó a llevar las cadenas y la roca a que lo ataran, durante toda la eternidad.

El mito de las Moiras-

Jueves, 8 de Octubre de 2009

el-mito-de-las-moiras

Las Moiras son la personificación del destino, pertenecen a la mitología griega y su equivalente romano son las Parcas.

En principio, cada ser humano tenía su Moira o destino, pero este concepto evoluciona y luego de las obras de Homero, “La Ilíada” y “La Odisea”, se adopta el concepto de las tres hermanas. Siendo la personificación del destino, tienen como función, regular la vida de todo mortal, asignándole suertes y desgracias.

En algunas versiones, las Moiras serían hijas de Zeus y Temis, pero en otras, son hijas de Nix, la Noche, diosa que tenía la capacidad de engendrar por sí sola.

Las Moiras son tres hermanas: Cloto (la más joven, la que hila), Láquesis (la del medio, la que teje el destino) y Átropos (la más vieja, la que corta los hilos).

Estas deidades deben asegurarse de que el destino se cumpla según lo planeado, incluso el destino de los dioses. Ellas asisten al nacimiento de cada persona, hilan su destino y luego predicen su futuro.

Una de las representaciones más extendida de estas deidades las personifica como tres mujeres de aspecto severo, a Cloto se la presenta con una rueca, a Láquesis con una pluma y a Átropos con una balanza.

Originariamente, estas deidades se asociaban con el nacimiento, ya que era en ese momento, que se decidían los acontecimientos de la vida y el momento de la muerte.

Con el tiempo, el mito evolucionó al de las tres hermanas, donde el destino era determinado por un hilo de lana blanca o dorada, que marcaba los momentos de felicidad, o uno de lana negra que marcaba los momentos de dolor. Cloto es quien preside los nacimientos llevando un ovillo de lana con el que hila el destino de los hombres. Su hermana Láquesis, enrolla el hilo en un carrete con el que dirige el curso de la vida, y la anciana Átropos, toma el carrete con el hilo de la vida y lo corta con sus tijeras de oro, y su decisión debe ser acatada.

Su equivalente romano son las Parcas: Nona, Décima y Morta.

El mito de Circe-

Miércoles, 7 de Octubre de 2009

el-mito-de-circe

Circe era una diosa y hechicera griega que vivía en la isla de Eea, cerca del monte Circeo en el Lacio. Hija de Helios y Perseis, hermana de Pasífae, la esposa de Minos y de Eetes, rey de Cólquide y guardián del vellocino de oro.

Esta diosa que aparece en la Odisea, vivía en una hermosa casa de piedra rodeado por bestias feroces que alertaban a la hechicera sobre la presencia de extraños.

Odiseo llega a la isla de Eea luego de un desgraciado pasaje por la isla de los lestrigones, la tribu mitológica de gigantes antropófagos, donde perdió a muchos de sus hombres.

A la llegada de los compañeros de Odiseo (Ulises), Circe los recibe y convierte en cerdos, haciéndolos prisioneros. Pretende hacer lo mismo con Odiseo, pero el héroe se resiste a sus encantos, protegiendo sus oídos del canto mágico de la diosa, con un brebaje mágico que le diera Hermes.

Odiseo logra que Circe le devuelva la apariencia humana a sus amigos y permanecerá con ella durante un año. De la unión de Circe y Odiseo, nacerán dos hijos Agrio y Latino. Circe estaba enamorada de Odiseo pero no consiguió que el héroe olvidara a Penélope.

Cuando finalmente, Odiseo le exige que cumpla su palabra de dejarlo ir, la hechicera le da permiso, pero le pide que antes de retornar a su casa, pase primero por la morada de Hades, para que haga una libación por los muertos. Y que pregunte a Tiresias el camino de regreso. Además, le pide que al regresar a Ítaca, realice un sacrificio por los difuntos.

La figura de Circe aparece también en la leyenda de los Argonautas, cuando purifica a Jasón y a Medea, quienes han recuperado el vellocino de oro.

Otro de los amoríos de Circe es con el dios marino, Glauco, quien prefirió el amor de Escila antes que el de la hechicera, por lo que la diosa transformó a Escila en un monstruo con la parte superior de mujer, pero de la parte inferior, nacían perros horribles que devoraban todo a su paso.

El mito de Casandra-

Miércoles, 7 de Octubre de 2009

el-mito-de-casandra

Según el mito, Casandra es la hermana gemela de Héleno, hija de Hécuba y Príamo rey de Troya.

Cuando nacieron los gemelos, sus padres celebraron una fiesta en el templo de Apolo Timbreo, en las afueras de Troya. Al anochecer, regresaron al hogar, pero olvidaron a los bebés en el templo. A la mañana regresaron a recogerlos, los pequeños dormían sin percatarse que dos serpientes lamían sus órganos de los sentidos para purificarlos. Esta escena provocó la desesperación de los padres, que comenzaron a gritar angustiados, ocasionando que las serpientes huyeran. De este modo, Casandra y Héleno adquirieron el don de la profecía.

La mitología no tiene una única versión acerca de la pitonisa y también le atribuyen la concesión del don a Apolo, quien se había enamorado de la joven por su gran belleza. El dios habría prometido concederle el don de la profecía, si ella aceptaba entregársele. La muchacha aceptó el trato, pero cuando estuvo iniciada en las artes adivinatorias, se negó a cumplir con su parte. Esto enfureció a Apolo, el que le escupió en la boca, retirándole el don de la persuasión, por lo que, sin importar lo que la adivina dijera, nadie podía creerle. Así pasaría sus días, viendo avecinarse las catástrofes sin poder hacer nada al respecto.

Otras versiones de la mitología, afirmaban que cada vez que Casandra emitía una profecía, Apolo tomaba posesión de ella, provocándole convulsiones terribles.

Las principales profecías de Casandra advertían sobre los peligros que su ciudad corría, y de haber sido oídas, habrían evitado los terribles sucesos que acontecieron.

La pitonisa salvó de la muerte a su hermano Paris, cuando durante su juicio lo reconoció como hijo de Príamo.

Cuando Helena llega a Troya con Paris, toda la ciudad está encantada con ella, menos Casandra, que vaticina que traerá la ruina para todos.

La joven preconizó los peligros de la introducción del caballo de madera a la ciudad, al igual que el adivino Laoconte. Pero como era natural, nadie creyó en la muchacha. Para detener a Laoconte, que sí gozaba de credibilidad, Apolo envió unas serpientes para que lo devoraran junto a sus hijos. Esto permitió que los aqueos tomaran la ciudad.

Durante el saqueo de Troya, Casandra se refugia en el templo de Palas Atenea, hasta donde es perseguida por Ayax, quien captura a la joven.

Cuando los aqueos se reparten el botín de guerra, Agamanón recibe a Casandra, de la que se enamora locamente y se la lleva de regreso a Micenas. Cuando llegan, la esposa de Agamenón, Clitemnestra, en un rapto de celos mata a su marido y a la amante, ayudada por su propio amante, Egisto.

El mito de Aracne-

Viernes, 2 de Octubre de 2009

el-mito-de-aracne

Aracne era la hija de Imdón, un tintorero. La joven era una de las mejores tejedoras de Grecia. Hasta las ninfas del bosque acudían para admirar sus trabajos, su prestigio era enorme, tanto, que todos creían que Atenea la había dotado con tales dones. Pues la diosa de la sabiduría, era la patrona de los artesanos.

Los bordados de Aracne eran maravillosos, pero la hermosa joven tenía una gran vanidad, constantemente se ufanaba de ser la mejor tejedora del mundo.

Un buen día, la muchacha terminó por compararse con la propia Atenea y comenzó a lanzarle desafíos, invitándola a participar en un concurso, para dilucidar cuál de las dos era mejor.

La diosa bajó desde el Olimpo a la Tierra para aceptar el reto y así darle una lección. Debido a los comentarios de Aracne, la diosa se le presentó con aspecto de anciana, para advertirle sobre su conducta y lograr un trato más digno. Pero la muchacha no hizo caso, ignoró todos los consejos de la anciana y la insultó. Ante semejante comportamiento, la diosa se mostró ante la joven y la competencia comenzó.

El concurso comenzó, Aracne y Atenea tejieron durante todo el día. El tejido de Atenea representaba a los dioses en todo su esplendor, donde mostraba, a modo de ejemplo, episodios de las derrotas de los mortales que desafiaban a los dioses. Pero la tela de Aracne, en cambio, mostraba a los dioses como unos viciosos e inmorales. Esto ofendió profundamente a la diosa, la que rompió la tela de la joven.

Aracne se sintió humillada por el comportamiento de la diosa, y herida en su orgullo intentó quitarse la vida colgándose de una viga del techo. Palas Atenea le salvó la vida, pero como castigo por su conducta, la convirtió en araña y la condenó a tejer hasta el confín de los tiempos.