En la isla de las hadas, vivían toda clase de criaturas del bosque, hadas, duendes, elfos, unicornios y muchos más, todos en paz y armonía. Lepret era un duendecillo travieso y burlón, que gustaba de hacerles bromas a todos, hasta hacerlos enfadar.
Acabas de entrar en la categoría de las hadas y los elfos. Este es el reino de la magia y las criaturas del bosque. En nuestras páginas podrás disfrutar las hermosas narraciones sobre estos curiosos y encantadores seres mágicos. Trnaspórtate con nosotros y deja volar tu imaginación.
En la isla de las hadas, vivían toda clase de criaturas del bosque, hadas, duendes, elfos, unicornios y muchos más, todos en paz y armonía. Lepret era un duendecillo travieso y burlón, que gustaba de hacerles bromas a todos, hasta hacerlos enfadar.
A Paula le encantaban las excursiones, era una niña muy, pero muy curiosa. Todo el día se la pasaba investigando algo, una mariposa, el rastro de un caracol, el ruido de una rama que cruje en el jardín, todo le interesaba y avivaba su ingenio. Por eso sus papás le habían regalado un laboratorio de juguete para pudiese hacer sus propios experimentos y resolver los misterios del universo.
La tierra de los elfos había estado en paz desde hacía muchísimo tiempo, tanto, que sus guerreros habían olvidado su oficio. Todo era alegría y prosperidad y los bosques florecían cada vez más hermosos.
La fantasía es una excelente forma de estimular la imaginación y la inteligencia infantiles, y qué mejor que los cuentos de hadas para entrar en un mundo soñado, donde la magia es la que manda. Recorre nuestros post y disfruta de las historias de hadas y elfos que hemos escogido para ti.
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Muy lejos, en medio del océano, hay una isla muy pequeñita, que jamás fue vista por ningún barco. Es una isla que no figura en los mapas, pues es una isla mágica.
Cuentan las leyendas, que allí viven diminutas hadas y que las flores y los árboles pueden hablar. El río canta y su voz es tan melodiosa, que embeleza a todos. La luna se ríe a carcajadas cuando las hadas le cuentan sus chistes.
Los habitantes de la isla de las hadas tienen una costumbre, cada día realizan un sorteo. Dentro de un enorme cofre, guardan los nombres de todos los niños del mundo, entre estos nombres, se elige uno. El niño favorecido, podrá pasar varias horas en la isla.

En lo más profundo del bosque Azul, vivían un anciano leñador y su apuesto hijo, Juan. El bosque estaba junto al castillo del rey Falten, un rey muy orgulloso, temido por su crueldad.
Juan deseaba salir a hacer fortuna para asegurar los últimos días de su padre, por lo que decidió partir hacia tierras desconocidas.
Caminó siete días antes de salir del bosque, y al llegar al borde del bosque pudo divisar el castillo del rey Falten. Siguió avanzando por el camino hasta que se cruzó con una comitiva real.

Abigail era la hermosa hija del leñador. Era una niña muy buena y generosa. Todos los días, antes de irse a la escuela, salía al bosque a buscar bayas frescas para la comida. Siempre se preocupaba por los demás y por ello era muy querida en la escuela.
Un día, cuando estaba en la parte más profunda del bosque, vio un objeto muy brillante en medio del camino. Se agachó a ver y descubrió una nuez de oro. Estaba contemplándola, cuando escuchó una voz detrás de ella:
- Veo que encontraste mi nuez.

En un reino muy lejano, hace mucho tiempo vivía un príncipe sabio y querido por su pueblo. Todas las jóvenes nobles deseaban casarse con él. Pero no le interesaba ninguna de las candidatas, él pasaba jugando junto al hogar, con su gata Agatha.
Una tarde, mientras acariciaba su suave pelaje, le dijo:
- Eres tan adorable, que si fueras mujer, me casaría contigo.
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