2010 abril

Los tres perezosos versión libre

Escrito por : isabel
9 abril 2010

 

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Un padre tenía tres hijos muy perezosos, tanto que, cuando se enfermó y mandó buscar un notario para su testamento, le dijo que la herencia (un burro) sería para el hijo más perezoso.

Poco tiempo después, el hombre murió. El notario debió llamar a los hijos para hablarles del testamento, pues los jóvenes no preguntaban siquiera por su existencia.

El notario leyó el testamento ante el desinterés de los hijos y explicó:

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La abuela loca versión libre

Escrito por : isabel
8 abril 2010

 

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Mi abuela está loca. Usa pelo largo color rosa chicle, le gusta inventar canciones y bailar. Tanto le da una canción de los Rolling como una de los años cuarenta. Ama las computadoras y se la pasa navegando por la red, haciendo amigos por todo el mundo y de todas las edades, sin importarle un comino.

Ella cree que los avances tecnológicos nos permitirán a los niños salvar el planeta de los desastres ocasionados por los adultos. Confía más en el raciocinio de los animales que en el de los hombres, por eso nos aconseja imitarlos, nadar como delfines, ser independientes como los gatos, pero leales como los perros, que cantemos como pájaros, descansemos como osos, corramos como liebres, trabajemos unidos como las hormigas, que saltemos como canguros para intentar atrapar las estrellas, que nos subamos a los árboles y colguemos cabeza abajo para tener otra perspectiva de la vida. Que nos adaptemos a nuestro medioambiente y que utilicemos nuestra inteligencia para mejorarlo y hacerlo más confortable.

Por eso nos alienta a reír siempre que estemos contentos para transmitir felicidad a los demás y llorar a moco suelto cuando la pasemos mal, porque las lágrimas limpian el alma y eso ahuyenta a la tristeza.

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El niño de azúcar

Escrito por : isabel
7 abril 2010

 

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Enrique quería comer sólo caramelos. No le importaba que se le cariaran los dientes, porque eran de leche y ya se le caerían. Tampoco le importaba que por no comer no creciese, porque si se mantenía pequeño nadie le negaría nunca un caramelo.

Una noche, mientras sus padres dormían, abrió el ropero donde su madre escondía la bolsa de caramelos. Estaba en el estante más alto y Enrique apenas alcanzaba al más bajo. Logró trepar los estantes, pero no alcanzó a sacar la bolsa. Apenas pudo empujarla haciendo que un caramelo cayera golpeándole la cabeza. Lo recogió y salió apurado del cuarto de sus padres para esconderse en el suyo y comerlo.

Era el caramelo más rico que hubiera probado nunca. Lamentó que fuera sólo uno. Luego de una hora chupándolo, Enrique notó que el caramelo no se había achicado. Se lo sacó de la boca y el caramelo estaba como recién desenvuelto. Volvió a llevárselo a la boca y estuvo chupándolo una hora más sin consumirlo. Pasó otra hora más y otra y a Enrique le vino sueño. Volvió a sacarse el caramelo, esta vez con la intención de tirarlo y un nuevo caramelo apareció en su boca. Lo sacó y apareció otro; sacó el nuevo caramelo y apareció uno más, como los magos que se sacan un pañuelo sin fin de la boca.

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El lazarillo de Tormes para niños

Escrito por : isabel
6 abril 2010

 

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Tratado primero:

Lázaro nació junto al río Tormes, por eso su apodo. Su padre murió cuando tenía ocho años en una expedición contra los moros, donde fuera enviado como castigo por robar trigo en el molino en que trabajaba. El niño y su madre se mudaron a Salamanca, donde apenas sobrevivían con lo que su madre ganaba cocinando y lavando ropa para estudiantes y mozos de caballos. Su madre tuvo otro hijo mulato, fruto de su relación con un mozo negro. También el negro fue condenado por ladrón y volvieron a quedarse solos.
Un ciego lo tomó como guía cuando llegó a la adolescencia, cosa que su madre aceptó por creer que su hijo estaría mejor cuidado. Pero el ciego era un avaro y mataba de hambre al joven, hasta que éste lo abandonó.

Tratado segundo:

Lázaro llegó a Maqueda, donde trabajó para un clérigo que guardaba la comida en un arca bajo llave. El joven se hizo con una copia de la llave para robar algo durante las noches, fingiendo que había ratones.
Cierta noche, los ronquidos de Lázaro despertaron al clérigo que pensó que escuchaba el silbido de una serpiente, pero era el muchacho que escondía la llave en su boca.
El clérigo se acercó en la oscuridad y golpeó al chico con un garrote que lo dejó en cama por tres días, luego de los cuales lo echó de su casa.

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El alma de las muñecas

Escrito por : isabel
5 abril 2010

 

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A Marizel le gustaba cambiar de lugar con sus muñecas. Se quedaba tirada en un rincón, con la esperanza de que alguien le apretara el ombligo y ella pudiera abrir la boca: “Mamá.”

Una noche se cortó el dedo y descubrió que estaba rellena de aserrín. Cortó una de sus muñecas y sangraba.

Días después despertó con las mejillas pintadas de rosado y el rosado no salía.

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