2009 septiembre

 

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En la selva de Misiones, vivía una coatí con sus tres cachorros. Se alimentaban de frutas, huevos de aves y raíces.

Cuando los cachorros fueron lo suficientemente grandes, la madre los reunió en la copa de un naranjo y les dijo:

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Morozko

Escrito por : isabel

 

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Hace mucho tiempo, en un país lejano, vivía una mujer con su hija y su hijastra. Para la señora, todo lo que hacía su hija estaba bien. Pero en cambio, nada que la hijastra hiciera, le resultaba aceptable, a pesar de que la niña era un encanto.

A la madrastra se le había puesto en la cabeza que ya no quería a la niña en su casa. Ordenaba al marido que se la llevara a toda costa.

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Había una vez un rey que siempre estaba triste, que por contraposición, tenía un sirviente que siempre estaba alegre.

Cada mañana entraba el sirviente alegremente con el desayuno del rey. Un día, el rey le preguntó el origen de su alegría.

- ¿Cuál es el secreto de tu alegría, paje?- preguntó el rey intrigado.

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Esta es una historia contada por una esponja de baño.

Hace muchísimo tiempo, cuando la guerra era un oficio de reyes, salían a pelear y volvían años más tarde, sucios y cansados. Esto le sucedió al rey Vigildo, que una mañana partió para la batalla y regresó veinte años más tarde, cansado y adolorido.

La reina Inés lo recibió con el baño pronto, pero cuando llegó el momento de bañarse, el rey no quiso saber nada.

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El flautista de Hamelin

Escrito por : isabel

 

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Dicen que hace muchísimo tiempo, en la rica ciudad alemana de Hamelin, hubo una invasión de ratones, los que se paseaban sin preocupación por las casas, saqueando los graneros y las alacenas a voluntad. Los pobladores no conseguían deshacerse de la plaga por más que lo intentaban. Habían probado todas las recetas, pero ninguna funcionaba. Estaban desesperados, tanto que ofrecieron una enorme recompensa para aquél que lograse eliminar a la plaga.

El 26 de junio de 1284, apareció un misterioso hombre, delgado y excéntrico, acompañado por su flauta, y prometió eliminar a los intrusos a cambio de la recompensa. Los ciudadanos de Hamelin aceptaron de inmediato.

El flautista desenfundó su instrumento y comenzó a tocar una melodía maravillosa, que consiguió atraer a los ratones de toda la ciudad, los que embelezados por la música, se congregaron en torno al extraño hombre. Cuando estaba rodeado por una increíble muchedumbre de ratones, el flautista comenzó a caminar por las calles de Hamelin sin dejar de ejecutar su instrumento. Los ratones lo seguían sin percatarse que se alejaban de las casas. Llegaron a los confines de la ciudad y el flautista no se detenía, tocaba y tocaba, mientras los ratones lo seguían. Salieron de la ciudad y se encaminaron al río.

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Las medias de los flamencos

Escrito por : isabel
29 septiembre 2009

 

Un día, las víboras decidieron dar un gran baile. Fueron invitados los sapos, las ranas, los flamencos, los pescados y los yacarés.

El baile se hizo a la orilla del río y los pescados miraban asomaditos a la arena, aplaudiendo con la cola, pues no tienen patas para bailar. Los yacarés fumaban cigarros paraguayos y se adornaron los cuellos con collares de bananas. Los sapos se pegaron escamas de pescado en el cuerpo y se movían como si nadaran. Las ranas se habían perfumado el cuerpo y caminaban en dos pies, llevando un farolito con una luciérnaga.

Las medias de los flamencos

Las que estaban mejor vestidas, eran las víboras, con trajes de bailarinas haciendo juego con el color de cada víbora. Bailaban apoyadas en la punta de sus colas, mientras los invitados aplaudían como locos.

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La gama ciega

Escrito por : isabel

 

Había una vez una gama que tuvo mellizos, un macho y una hembra, pero al macho se lo comió un gato montés. De modo que sólo la pequeña gamita quedó.

Todas las mañanas, la madre obligaba a la pequeña a repetir la oración de los venados, que la gamita debía memorizar para que su madre le permitiera andar sola:

La gama ciega
1) Hay que oler bien primero las hojas antes de comerlas, porque algunas son venenosas.

2) Hay que mirar bien el río y quedarse quieta antes de bajar a beber, para estar seguro de que no hay yacarés.

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En una choza muy pobre en las afueras del pueblo, vivía un leñador con su humilde familia. La miseria en que estaban sumidos era tan grande, que amenazaba sus vidas.

Desesperados por la situación, el leñador y su mujer conversaban una noche, intentando resolver el dilema de su supervivencia.

Hansel y Gretel

- Los niños van a morir de hambre.- decía angustiado el leñador.

- Deberíamos conseguirles un hogar adoptivo.- contestaba entre sollozos la mujer.

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El perro encantado

Escrito por : isabel

 

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Lo pusieron en el regazo de Alejandrita cuando tenía treinta y cuatro días y medio. Para ella fue el mejor regalo de cumpleaños, para él, otro día perro.

A la noche, privado de su madre y hermanos, lloraba sin parar y daba vueltas como un trompo despuntado. Apenas por dos pelos, se salvó del chancletazo que el padre le tiró para que se callara, que se estrelló con fuerte sonido de tambor, en la delicada espalda de Alejandrita, quien lo había cubierto con su cuerpo.

Durante las siguientes horas, todos lloraban. Feldespato –que así fue nombrado- por su soledad, Alejandrita por el chancletazo, el padre por el remordimiento y la madre por solidaridad. La mañana los encontró en un gran abrazo familiar, todos plácidamente dormidos en la cama grande. Feldespato incluido.

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El gato con botas

Escrito por : isabel
28 septiembre 2009

 

Al morir un molinero pobre, sus tres hijos tuvieron para repartir como herencia el molino, el burro y el gato de su padre. Para el mayor fue el molino, el segundo recibió el burro y el menor se quedó con el gato.

- Qué desgracia la mía. Mis hermanos pueden asociarse para ganarse la vida con su herencia, pero yo, no tengo provecho con este gato miserable.

El gato con botas

El gato escuchó a su nuevo amo y temiendo por su suerte, se aventuró a decirle:

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